Yo voy soñando

Blog creativo

Poemas y cuentos de los alumnos del IES Antonio Machado de Soria

Concurso 2018 - Categoría B - Primer premio

Escrito por yovoysonando 13-06-2018 en Bachillerato. Comentarios (0)

CATEGORÍA B  (4º ESO, 1º y 2º BACH (Diurno, Nocturno y CIDEAD)): PRIMER PREMIO

SEUDÓNIMO: “Clary”; TÍTULO: “Los verdaderos lobos no se esconden en el bosque”; AUTORA: ANA SARNAGO SUALDEA (2º E-BACHILLERATO)

LOS VERDADEROS LOBOS NO SE ENCUENTRAN EN EL BOSQUE

Hace siglos, un pueblo sufrió una serie de desapariciones que nadie nunca supo explicar. El pueblo, con casi mil habitantes, se encontraba aislado de la zona norte del país, la más rica, por un kilométrico bosque que nadie se atrevía a cruzar. Se decía que allí habitaba un gran y oscuro lobo, y aunque nunca había sido visto, a él se atribuyó la desaparición de las jóvenes.

Catalina, al igual que las demás jóvenes desaparecidas, también vivía en el pueblo, en una pequeña casita de madera. Como su madre había muerto cuando ella aún era muy joven, su padre era el único que quedaba para cuidar de ella. Sin embargo, su padre era un hombre duro y con tendencia a la bebida, por lo que ella, donde menos segura se sentía, era en casa.

Catalina, querida en el pueblo por todos por su gentileza y bondad, conoció a un cazador del pueblo cercano. Tenía su edad, y al principio, resultó del todo encantador, pero, a medida que pasaba el tiempo, la joven se dio cuenta de que él también abusaba de la bebida en más de una ocasión.

Todos consideraban el futuro matrimonio entre ellos más que un hecho, pero lo que nadie sabía era que Catalina llevaba todo el cuerpo lleno de moratones debajo del vestido. Cada día que pasaba, la joven temía más por su vida. No quería vivir as~ con él, pero no podía contar con el apoyo de su padre, que veía a su prometido con muy buenos ojos. Así que decidió escapar, pero no hacia los pueblos sureños, sino hacia el norte, hacia el bosque, donde nunca la buscarían.

Para poder fingir su desaparición, comenzó a visitar a una solitaria anciana que vivía más allá de la linde del bosque. El día que desapareciese el pueblo creería que había sido atacada por el lobo cuando se dirigía a casa de la anciana.

Día tras día se adentraba un poco más en el bosque. Luego, visitaba a la anciana mujer. Pero un día, esta no se encontraba sola en la casa. Una mujer de cabello oscuro, alta y con unos ojos ambarinos la acompañaba. Cuando la extraña mujer sonrió a Catalina, un estremecimiento la recorrió. Nunca antes la había visto, pero había en ella algo salvaje y peligroso que no se atrevía a definir.

Los días posteriores también la encontró  en la casa. Una fuerte amistad fue tejiéndose entre las tres. Aunque a Catalina le seguía inquietando esa vena salvaje de la mujer, fue confiando cada vez más en ella. Tal fue la relación entre las tres que acabó por contarles el problema con su, en apariencia, perfecto prometido.

A pesar de que la joven había encontrado consuelo en sus dos amigas, el peligro se acrecentaba cada día, hasta que una noche de fiesta en el pueblo, su prometido, demasiado ebrio para recordar su nombre, decidió que era hora de comenzar su matrimonio y que comenzaría esa misma noche. Catalina nunca había sentido tanto miedo. Su prometido era fuerte y ágil a pesar de su estado y la sostenía
con tanta fuerza que ella no podía escapar. Tras un largo forcejeo, Catalina logró alcanzar un candelabro y golpear al joven en la cabeza. Cuando este se desplomó, Catalina sacó su morral de debajo de la cama y huyó hacia el bosque sin mirar atrás. Tras un rato corriendo, se dio cuenta de que se dirigía a la casa de la anciana mujer.

Cuando se disponía a llamar a la puerta, un susurro de las hojas la alertó. Invadida por el terror, esperaba ver como su prometido la había seguido hasta allí, pero lo que encontró fue mucho peor. Un gran lobo, oscuro y con unos brillantes ojos ambarinos la observaba desde unos matorrales cercanos. Ninguno de los dos se movió hasta que la puerta de la casita se abrió. la anciana observó primero a la magullada y aterrorizada joven y luego al poderoso y orgulloso lobo. Tras unos instantes, volvió la
vista a la joven y le dijo con voz suave:

-Los verdaderos lobos no se esconden en el bosque.-Ie acarició la mejilla-Es hora de que te vayas.

Y cerró la puerta. Catalina, se giró y miró fijamente al lobo. Un disparo sonó en la lejanía y la voz de su prometido resonó por todo el bosque, lIamándola a gritos. El lobo se acercó a ella y centró sus amarillos ojos en ella. Por extraño que parezca, esa mirada calmó a Catalina, que había permanecido paralizada por el miedo y, contra todo pronóstico, la joven siguió al lobo a las profundidades del bosque, alejándose de todo lo que había conocido hasta el momento. Nadie del pueblo volvió a saber de ella
o a verla. El cazador aseguró que el lobo la había matado y se inició una campaña para encontrar al lobo que ya había acabado con cinco jóvenes de ese pueblo y tres de otros dos cercanos, pero al no encontrar nada, la caza se abandonó y en el pueblo nunca se habló más de ello.

Mientras, al otro lado del bosque, en un pueblo a unos cinco kilómetros de la linde de este, ocho jóvenes mujeres vivían en una gran casa. Algunas ya estaban a punto de casarse con buenos hombres que las querían y las otras empezaban ahora una nueva vida y todo por haber confiado en un oscuro lobo al que nunca volvieron a ver. Sin embargo, alguna nueva joven aparecía de vez en cuando en la casa con una historia similar a la suya. Ese hogar solo albergó felicidad para sus habitantes.

lo que nunca supieron es que esos ojos amarillos las observaban, asegurándose de que ellas se encontrasen bien. Nunca se supo que el lobo era una mujer de cabello oscuro y ojos ambarinos. Una mujer cuyo marido había sido un hombre lobo que había acabado con muchas vidas en el pueblo en el que habían vivido, y casi con la suya. No la mató, pero la condenó de por vida a transformarse por las noches en un monstruo y ella, decidió cambiar las cosas ayudando a esas jóvenes de todas las formas posibles.

Ella lo sabía bien, los lobos no se esconden en el bosque. 


Concurso 2018 - Categoría B - Segundo premio

Escrito por yovoysonando 13-06-2018 en Bachillerato. Comentarios (0)

CATEGORÍA B  (4º ESO, 1º y 2º BACH (Diurno, Nocturno y CIDEAD)): SEGUNDO PREMIO

SEUDÓNIMO: “Lord Robustiano Piernavieja”; TÍTULO: “Repostería del futuro”; AUTOR: ÁLVARO ARRIBAS HERNÁNDEZ (1º E-BACHILLERATO)

REPOSTERÍA DEL FUTURO

Existe un lugar en el que es típico un postre muy especial. Este postre es un gran bollo relleno de una cantidad desmedida de ingredientes que destaca por su variedad, pues no es un dulce, sino que mezcla todos los sabores existentes en una grotesca bola. Su preparación es también muy peculiar, los ingredientes son introducidos en el bollo a medida que este se hornea.

Esto hace que, evidentemente, el pastelero encuentre de todo al sacar la bandeja del horno. Muy pocos resultan intactos, en otros tantos la mezcla de ingredientes supura a través de sus grietas y en el resto de casos el resultado es un charco tostado en la bandeja del horno. El pastelero, acostumbrado, simplemente prepara más bollos. Porque en ese lugar no existe otro postre diferente ni otra manera de cocinar.

Los bollos son flexibles al principio y se van endureciendo conforme se calientan, pero la cantidad de ingredientes sólo va en aumento, y es en el momento más delicado en el que se añade la mayor cantidad de ingredientes, causando que los bollos colapsen en una silenciosa explosión ante la inmutable mirada del pastelero. ¿Y qué opina él de todo esto? ¿Por qué cocina de este modo? ¿Recibe órdenes de alguien? ¿Es él el malo?

No conozco la respuesta a estas preguntas, ya que no soy un pastelero. Soy un bollo. Un rollizo, colmado, débil y patético bollo que se siente cada vez más cerca de su límite. Todos los bollos tienen su límite. Antes o después revientan o tienen la suerte de aguantar lo suficiente. En muchos casos están cerca del final cuando, de repente, ¡Plof! Una reacción natural a esa etapa del horneado causa un bajón, un "yo no valgo para esto". Se derrumban en un desperdicio de alimentos estando tan cerca de alcanzar su objetivo. Pero en realidad da igual. Hay que hacer sacrificios para conseguir esos bollos, ¿no? ¿De verdad merece la pena?

La respuesta parece evidente, simplemente hay que hornear de otra manera. Pero parece no habérsele ocurrido a nadie todavía, porque el sistema sigue siendo el mismo.

"Es que así se ha hecho siempre".

Puede que sea mejor para todos buscar otro sistema en el que el fracaso no sea tan común, donde cualquiera pueda tener una oportunidad, en el que no se cometan fallos.

En este país, por ejemplo, existen gigantescas máquinas industriales dedicadas exclusivamente a producir bollos perfectos con un índice de fallo ínfimo.

Puede parecer absurdo cómo en aquel lugar la única manera de cocinar es la menos eficiente y que nadie haya propuesto nunca cambiarla. Pero a mí me parece más absurdo todavía que en este mundo nos preocupemos más sobre cómo cocinar bollos que sobre cómo formar a los estudiantes. 


Concurso 2018 - Categoría B - Mención del jurado

Escrito por yovoysonando 13-06-2018 en Bachillerato. Comentarios (0)

CATEGORÍA B  (4º ESO, 1º y 2º BACH (Diurno, Nocturno y CIDEAD)): MENCIÓN DEL JURADO

SEUDÓNIMO: “Nikolas Kopherniko”; TÍTULO: “Cuento moderno”; AUTOR: MIGUEL BAENA LASECA (1º A-BACHILLERATO)

CUENTO MODERNO

Érase una vez una aldea habitada por hormigas. Estas eran gentes trabajadoras que día tras día iban al campo a partirse el lomo para obtener un puñado de granos con el que poder dar de comer a su familia y dar un futuro próspero a sus descendientes.

Un día una hormiga tuvo una buena idea, que fue la de hacer una colecta general por cada casa, para así poder repartir mejor el grano y poder ayudar a la aldea con este. La hormiga, que confiaba en las de su misma especie, también propuso que hubiera un grupo de gobernantes que se hicieran cargo de manejar y repartir bien el grano, a lo que toda la población accedió con la condición de elegirlos ellos mismos.

Y así pasaron buenos años donde este sistema funcionaba bien, pero el poder y la ambición corrompe, curiosamente a aquellos que más tienen, por lo que llegó el día en el que una de las hormigas gobernantes decidió quitar un poco de grano de ese inmenso montón que no parecía acabarse, y aunque al principio la conciencia le increpase, a medida que más cogía, más se callaba esa voz interna. Como nada dura por siempre, aquel acto inmoral fue descubierto por otra gobernante, la cual tenía dos opciones: ser justa y sacar a la luz ese robo, o seguir la senda de la primera hormiga.

Mucho tiempo estuvo pensando en qué hacer, pero otra vez la ambición se apoderó de la hormiga e hizo lo mismo que la primera, lo que desencadenó que poco a poco el gobierno más que de hormigas pareciese ser un gobierno de ratas. El gobierno seguía a lo suyo, encubriéndose unos a otros y preocupándose más por su bolsillo que por el bien del ciudadano, cosa que a estos no les importaba demasiado ya que seguía habiendo grano de sobra para todos; sin embargo, como he dicho antes nada dura por siempre.

Aquel montón de grano cada vez era más y más pequeño.

Las hormigas trabajadoras cada vez vivían peor, a pesar de ello, seguían igual de constantes o más para sacar esa situación adelante, pero su trabajo se veía mermado porque las gobernantes no perecieron en su colecta particular, sin embargo, esta vez las hormigas obreras no fueron tan estúpidas, ahora ese grano que antes parecía que sobraba, se había esfumado.

En cuanto se supo el nombre de alguno de estos criminales, la población pidió su cabeza.

Las primeras hormigas gobernantes comenzaron a caer, aunque no les faltó el apoyo de los que trabajaban con ellas, un SMS diciendo que fuesen fuertes, besos y abrazos cariñosos para él. En fin, más que robar y mentir parecía que había hecho algo bueno y poco a poco fueron saliendo de ese nido corrupto más y más gente. En estos días todavía queda mucha de esta calaña cobrando ahí dentro, les ha dado tiempo a echar fuertes raíces y ahora es difícil arrancarlas, pero el trabajo más duro está hecho, ahora hay que seguir sacando a relucir porquería y seguir sacando a gente que no se lo merece de ahí, al fin y al cabo, son las hormigas trabajadoras las que tienen el poder. Por cierto, casi se me olvida, no os he dicho el nombre de esta aldea, su nombre es: ESPAÑA. 


Concurso 2018 - Categoría A - Primer premio

Escrito por yovoysonando 13-06-2018 en 2º ESO. Comentarios (0)

CATEGORÍA A  (1º, 2º 3º ESO): PRIMER PREMIO

SEUDÓNIMO: “Gunther”; TÍTULO: “Nadie es perfecto”; AUTOR: ALONSO PIÑA OMEÑACA (2º B-ESO)

NADIE ES PERFECTO

DÍA 4.

Tenía que haberme dado cuenta, pero cuando lo hice ya era demasiado tarde.

Hola, yo soy David Allen, soy detective en unas oficinas federales de investigación en New York. Llevo en este trabajo más de veinte años. Se puede decir que soy un veterano.

Mi trabajo consiste en presentarme en escenas del crimen y encontrar y arrestar a quien lo hizo.

DÍA 1.

Estoy en un turno de noche en mi oficina. Recibo una llamada, la respondo. Quien me llama es un sujeto muy alterado que dice haber oído ruidos extraños y un disparo de pistola que difícilmente percibió. En un apartamento de un motel cerca de una carretera.

Inmediatamente después de colgar el teléfono, me dirijo al motel por la carretera que, al parecer, es muy poco transitada. La zona estaba acordonada con cinta policial y había coches patrulla aparcados. Entro en la habitación y veo algo horroroso, pero a la vez ordinario: una mujer joven tendida en el suelo con una herida de bala en la cabeza. La habitación olía a pólvora y estaba muy desordenada. Ya entrada la madrugada, comprendo que terminó mi turno, ya retomaría el asunto mañana.

DÍA 2.

Vuelvo a la escena del crimen con mi compañera Ashley, especialista en analizar objetos relacionados con el delito en el laboratorio. Ella y yo procedemos al análisis del lugar. Su reacción es coger un casquillo de bala que se hallaba en el suelo. Jamás pensaría que fuera tan fácil encontrar pruebas sólidas. Ashley se va con su hallazgo para analizarlo en el laboratorio, mientras yo iba interrogando a los que encontraba en el lugar. El recepcionista decía que no sabía nada de esa mujer. No la había visto acompañada de nadie, ni tampoco había visto entrar a nadie sospechoso en el motel. Los cocineros decían que no escucharon ningún disparo ni nada parecido. Yo supongo que el asesino era alguien ajeno a ese lugar. Cuando me disponía a marcharme, recibo una llamada, era Ashley, que decía que el casquillo encontrado era de nueve milímetros y que había sido detonado con un silenciador. Al oír esto pienso que los silenciadores solo estaban permitidos a los agentes especiales, lo cual me lleva a pensar en alguno de mis compañeros.

DÍA 3.

Llego a trabajar con esta idea en la cabeza uy reviso los turnos de mis compañeros en el día del crimen. Estaba de servicio un compañero mío, Bob. Reviso también su arma y era una pistola silenciada con balas del calibre encontrado por Ashley. Llamo a otros policías para arrestarlo con pruebas suficientes. Me sorprende un alboroto festivo en mi puesto de la oficina. Era una fiesta sorpresa, para mí, por mis veinticinco años de servicio. Allí estaba Bob, y llevaba colgada del brazo (¡no os lo vais a creer!) a la muchacha que yo creía muerta. ¿Qué era todo aquello? Todavía tenía la cabeza llena de sangre, pero sonreía, todos reían. Ashley se acerca para tranquilizarme, me decía que todo era falso, las heridas, la sangre, el crimen… Estaban seguros de que yo me encargaría del caso y justo cuando estuviera a punto de coger al culpable, descubrirían el engaño. Me quedo aturdido y no sé qué hacer, me lo había tomado tan en serio…

DÍA 4

Ayer me costó un poco olvidarme de la broma de mis compañeros, no había nadie en la oficina que no estuviera al tanto. Claro que conseguí pasármelo bien en la fiesta, pero también me quedó el amargo recuerdo de no haberme dado cuenta de que algo fallaba, por ejemplo, que el denunciante hubiera oído un disparo, cuando el arma tenía silenciador. En el fondo, mis colegas no saben inventar historias de policías, ellos también se equivocan.

Concurso 2018 - Categoría A - Segundo premio

Escrito por yovoysonando 13-06-2018 en 2º ESO. Comentarios (0)

CATEGORÍA A  (1º, 2º 3º ESO): SEGUNDO PREMIO

SEUDÓNIMO: “Lhin”; TÍTULO: “Lo siento”;  AUTORA: LUCÍA MONGE FERREIRA (2º C-ESO)

LO SIENTO

Es lo primero en lo que me fijo al despertar, un “Lo siento” escrito con sangre en la pared. Un escalofrío por la espalda mientras salgo de la cabina y una pregunta da vueltas en mi cabeza: ¿dónde están los demás?

Esperando todavía una respuesta me acerco a la pared pintada.

No se escucha nada salvo mis torpes pasos y mi respiración irregular.

Los cachivaches científicos perfectamente ordenados, igual que la última vez, pero algo llama mi atención. Las gafas de los eruditos, que siempre las llevaban puestas, están en el suelo, rotas.

Cuando llego a la pared, toco la pintada para comprobar si de verdad es sangre y no una broma pesada. Bueno, huele a sangre, se siente como sangre y sabe a sangre.

Otra pregunta se suma a la lista, ¿por qué?

De repente, la puerta que supuestamente está cerrada a cal y canto se abre.

Pánico, miedo a la muerte. No sé cómo expresarlo con palabras…

Me asomo al pasillo y veo algo propio de una película de terror.

Más sangre, toda por el suelo y es fresca.

Sin pensarlo dos veces, salgo a investigar de dónde viene tanta sangre, lo que no me interesa es encontrarme con quien les hizo sangrar.

Mientras camino, recuerdo la primera vez que caminé por aquí, tenía tantas ganas de que me escogieran que llegué media hora antes de que la entrevista empezara.

Es irónico pensar que solo han pasado dos meses y que, en ese tiempo, el significado de innovación ha dado un giro enorme.

Pero no podemos pensar en eso, quiero decir, estoy en un pasillo oscuro y sangriento, sin nada con lo que defenderme, envuelto en una bata traslúcida, confuso y un poquito aterrorizado. Supongo que n condiciones normales me sentaría en la esquina de una habitación, me haría una bola y lloraría hasta dormirme. No sé si he salido por valentía, adrenalina o por el efecto de las drogas del experimento.

Llego a recepción, veo copas y una botella de alcohol caro. Parece que los eruditos estaban celebrando mi éxito, podrían haberse esperado. Como mi subconsciente me decía, ni los teléfonos ni los ordenadores funcionan. El blanco cegador de las paredes se había transformado en un granate matador, los de la limpieza estarán que echan humo, eso si están vivos.

Por un momento en las paredes blancas, entre los chorros de sangre, veo a alguien. Ese alguien no soy yo, eso me crea muchos sentimientos encontrados. Mi lado derecho del cerebro me dice que es algún médico o enfermero, y el izquierdo me dice que corra. Supongo que debí haber seguido el consejo del lado izquierdo…